jueves, 23 de junio de 2016

El lado humano...



  • La rabia no se ha acabado. Continúa aquí, vivita y coleando, lo que significa que Hitler o algo parecido a Hitler siempre puede repetirse.

  • NO FALLA. Cada vez que alguien titula un reportaje El lado humano de…” (sustituyan los puntos suspensivos por el nombre de cualquier celebridad), ya sabemos de qué tratará: del amor de la celebridad por su familia, de su pasión por los niños y los animales, de su sencillez y naturalidad, de su apoyo a las causas nobles y su vocación filantrópica. En resumen: el lado humano es el lado bueno.
  • Pero ¿y el lado malo? Es de pura lógica que, si todos tenemos un lado bueno, incluidas las celebridades, también tenemos uno malo; ahora bien, ¿es el lado malo menos humano que el bueno? ¿Son sólo humanos la bondad, el amor, la generosidad, el coraje y la compasión?
  • La razón es que la maldad es tan humana como la bondad, el odio como el amor, el egoísmo como la generosidad, la cobardía como el coraje y la crueldad como la compasión. Esta evidencia es desagradable y, cuando la realidad es desagradable, tendemos a ocultarla. Personas humanas se llamaba un viejo programa de la televisión catalana donde Quim Monzó protagonizaba una sección memorable; el título era una burla de un pleonasmo común: todas las personas somos humanas, incluido Yago (personaje de Otelo ), incluido Hitler, que era tan humano como Francisco de Asís.. El problema es todavía peor, porque es tan perdurable que no ha cambiado desde que Shakespeare lo denunció. El problema es que consideramos que el mal no guarda ninguna relación con nosotros, que no queremos verlo porque nos repugna y nos asusta, que hemos optado por considerarlo indescifrable e inhumano y decidido que no hay que intentar explicarlo, que explicarlo es casi justificarlo. Esta actitud es cómoda pero catastrófica; la razón es que nos vuelve extremadamente vulnerables: situar el mal en un lugar ajeno, inhumano e inexplicable, como hacen Rodrigo y Otelo, nos impide entenderlo y darnos las armas para combatirlo, lo que nos deja indefensos frente a él. Por eso es más urgente entender el mal que el bien. Y quizá, quién sabe, más fácil: al fin y al cabo, como escribió Imre Kertész tras pasarse la vida intentando descifrar su paso por Auschwitz, “lo verdaderamente inexplicable no es el mal, sino el bien”.
Entrada elaborada por Adoración Borrell

2 comentarios:

  1. Un artículo que también me dio que pensar a mí cuando lo leí. Realmente nos cuesta aceptar que los seres humanos tenemos un lado malo además de un lado bueno. Cuando alguien comete una maldad intentamos excusarle: tendrá una enfermedad mental, habrá sufrido mucho y eso le ha marcado... No se habrá sentido apoyado o comprendido y por eso no apoya o comprende a los demás... No ha sufrido en su propia carne lo que ahora hace sufrir a otros o sí... Intentamos comprender porque nos horroriza que el ser humano sea capaz de hacer a los demás aquello que no le gustaría que le hicieran a él-

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  2. Incluso hoy mismo, tras el resultado de las últimas elecciones, tendemos a pensar que nuestra opción es la correcta .
    La corrupción política, despierta en el ser humano todo tipo de emociones. Estamos asistiendo en estos últimos días a una gran cantidad de información de todo tipo y desde distintos lugares del planeta ; es interesante observar esos dos lados que tenemos . Aveces es más interesante escuchar que hablar.

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